Rob Reimen

Para combatir esta Era. Consideraciones urgentes sobre el fascismo y el humanismo. Rob Riemen. Traducción de Romeo Tello A., Taurus Pensamiento. Penguin Random House Grupo Editorial, México 2017.

Una dedicatoria a Eveline, un epígrafe tomado de O lo uno o lo otro de Sören Kierkegaard que habla sobre lo trágicocómico de nuestra época, un Índice, una Introducción y dos ensayos, constituyen este libro breve. Quiero poner a la amble consideración del lector 10 observaciones de la primera lectura que he hecho de este par de textos. Sólo quiero decir, antes de empezar mi enumeración de tópicos, que el pensamiento crítico y el fortalecimiento de un humanismo real, solidario y espiritual requiere lucidez y valentía. Con esas dos cualidades trato de poner por escrito algunos destellos que va dejando la reflexión de Rob Riemen (Paises Bajos, 1962)

1.- Vivimos en una época de decadencia en la que han ido desapareciendo los vínculos espirituales que sostenían lo que ahora parece derrumbarse. Cuando vemos que las élites gobernantes no responden adecuadamente a las circunstancias cambiantes y sólo atienden a sus propios intereses hay una legítima preocupación por lo que nos depara como civilización. ¿Qué podemos esperar de esta era incierta? ¿Por qué hay crisis?

2.- “El uso del término populista –dice Riemen -, es tan sólo una forma más de cultivar la negación de que el fantasma del fascismo amenaza nuevamente a nuestras sociedades y de negar el hecho de que las democracias liberales se han convertido en su contrario: democracias de masas privadas de su espíritu democrático.”(p. 14) Un sentido de crisis, inseguridad o volatilidad de mercados, amenazas de terror o de guerra son las causas declaradas de una clima de miedo. Habrá que ser valientes, como quería, Leone Ginzburg (1909- 1944) para enfrentar la inevitable muerte.

3.- Federico Fellini (1920-1993) reflexionaba y recordaba en su madurez que el fascismo no era otra cosa que una forma provinciana de dar significado a la crisis. Sin una reflexión detrás, movido por la necesidad de combatir el miedo, la ignorancia o el resentimiento, se fabricaron recetas para salir de la crisis. “Volver a hacer América grande, otra vez” es el mejor síntoma en el que vemos este espíritu provinciano capaz de hacer resurgir un fascismo-populismo-democracia de masas, latente en las sociedades occidentales. El hecho no es privativo de Norteamérica. El hombre masa habita todo el planeta. El hombre masa de Ortega y Gasset sigue allí.

4.- El primer ensayo sobre El eterno retorno del fascismo fue publicado en 2010 para una reducida audiencia europea. En su momento causó polémica pero pasó inadvertido cuando además del Breixit surge y se afianza la candidatura de Donald Trump. El segundo ensayo es una historia que cuenta el viaje del autor a dos hoteles emblemáticos de la civilización europea: Gran Hotel Waldhaus y el Schloss Waldersee. Durante ese viaje participa y escucha en cada sitio dos encuentros organizados por el respectivo hotel, dos versiones de cómo y porqué no se ha dado El Regreso de Europa.

5.- La aparición del fascismo como fenómeno de masas dominadas por el odio, el miedo o la ignorancia no es nueva. El virus, sin embargo ha quedado latente y es lamentable que en todos los círculos intelectuales, económicos y políticos de Europa se tienda a minimizar o incluso a negar que un fascismo vivo es capaz de engendrar más división, una guerra o la destrucción definitiva y total del ser humano. Ya no es la amenaza nuclear la clave de lectura política; ahora es la amenaza del hombre resentido, el tema que ocupa esta nueva era en la que la civilización democrática está en crisis. El hombre y el átomo son energía que no se crea o se destruye sino que sólo se transforma.

6.- ¿Si ya no tienen credibilidad las instituciones, podemos creer aún en las personas? Las instituciones democráticas han fracasado: La Iglesia, los Partidos Políticos y los Gobiernos Nacionales de Europa han dado muestras suficientes de hipocresía social como para sospechar que la conservación de su poder es más importante en ellas que el ejercicio colectivo de la reconstrucción de la dignidad humana. Existe una disyuntiva de carácter moral en la que: o bien nos dejamos llevar por las influencias recibidas de la civilización científico-técnica, o bien elegimos el cuidado del alma humana. La dignidad, la libertad, la búsqueda de la verdad y la justicia no son programas ni plataformas políticas son historias de vida que describen la naturaleza esencial de la civilización democrática auténtica. ¿Cómo se va a conjurar el fantasma de la guerra en Europa, del terrorismo en el mundo, de la corrupción y la impunidad de toda la tierra?

7.- Quien no conoce la Historia está condenado a repetirla. Saber de dónde venimos y quiénes somos en verdad no sólo como individuos sino como naciones y como civilización supone un Espíritu abierto, curioso y escucha atento de los hechos y los cuentos que hemos vivido. El rapto de Europa por parte de Zeus y el renacimiento de esta princesa en la isla de Creta dieron origen a la civilización occidental del mundo. ¿Cuál es el origen de tu vida, de la vida de tu pueblo, de la vida de tu país o continente? Hay claves valiosas en las grandes historias del mundo.

8.- “Estamos todos a favor de la libertad”, “Nosotros no somos el problema, ellos lo son”, “El mayor peligro es esto o aquello”, “Estamos a favor de la vida, apoyamos a los marginados y excluidos”, “Somos anti-algo porque eso representa una amenaza…etc.; todas estas consignas en un contexto donde la realidad es una mentira que se sostiene y ordena todo lo demás, es el señuelo de una tendencia al regreso siempre latente del fascismo. Ni la Iglesia, ni el Partido Político, ni el Foro Económico Mundial hacen realidad lo que dicen que defienden. Esta incongruencia institucional creó el caldo perfecto para la tibieza de la corrupción (¿qué tanto es tantito?) y la impunidad ( ¡ pero si no sólo he sido yo ! )

9.- La búsqueda vital e inspirada del significado de las cosas y la iluminación de entender nuestro lugar en el mundo nace de la necesidad de cuidar y cuidarse de las mentiras de las que estamos todos rodeados. Si nos juntamos a platicar de cosas del alma que nos ayuden a ser más humanos, más hermanos y más universales en nuestros procesos, estamos construyendo la civilización espiritual de la humanidad. Esta es la propuesta de lo que podemos, queremos y debemos hacer por el Bien, la Belleza, la Verdad y la Justicia: humanismo occidental.

10.- “Porque una filosofía, una forma de pensar que no puede enseñarnos ningún significado y que, por lo tanto, no puede ofrecernos guías ni criterios, deja mucho espacio para el desarrollo de lo irracional, incluida las insanas pasiones políticas del nacionalismo, el antisemitismo, el racismo y el fascismo.” (p. 117) Escribo una reseña de este par de ensayos y recomiendo que se lea el otro libro traducido al español de Rob Riemen: Nobleza de espíritu. Una idea olvidada (Taurus, 2016)

FERNANDO CALOCA AYALA                                                                                                            Doctor en Filosofía por la Universidad Nacional Autónoma de México.

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