La cárcel Toledana

kala4--478x370

En agosto de 1578 y después de permanecer nueve meses en la cárcel de Toledo, Juan de la Cruz decide evadirse durante la noche. Rasga la manta en tiras, las anuda, las ata al candil que el sirve de gancho y por ellas se descuelga por el muro del convento, que en esta parte da al Tajo y es un trozo de la antigua muralla árabe.

Estos versos nos evocan la fuga y la liberación:

En una noche oscura
con ansias, en amores inflamada,
¡oh dichosa ventura!
salí sin ser notada,
estando ya mi casa sosegada.

A oscuras, y segura,
por la secreta escala disfrazada,
¡Oh dichosa ventura!
a oscuras, y en celada,
estando ya mi casa sosegada.

En la noche dichosa
en secreto, que nadie me veía,
ni yo miraba cosa,
sin otra luz y guía,
sino la que en el corazón ardía.

Aquesta me guiaba
más cierto que la luz del mediodía,
adonde me esperaba
quien yo bien me sabía,
en parte donde nadie parecía.

(tomado de El silbo de los aires amorosos de Juan de la Cruz Martin. Editorial Eneida, 2005, p. 66)

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s