Rafael Gutiérrez Girardot (1928-2005)

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Jorge Luis Borges (1959)

Un destacado colombiano como este crítico de la literatura demuestra lo mal que anda la distribución de libros en nuestra América Latina. He podido conseguir en una biblioteca particular el ensayo de interpretación titulado Jorge Luis Borges (1959) El libro se hallaba en una zona reservada de la biblioteca, como queriendo no ser hallado y menos aún leído. Pero Borges

Gracias a este ensayo Gutiérrez Girardot logró la satisfacción de saberse un crítico provocador y profesional en el ámbito de las letras hispanoamericanas. Este libro sostiene que la obra de Jorge Luis Borges se puede interpretar filosóficamente. El pavor metafísico, la refutación del tiempo, el eterno retorno, el infinito, la eternidad etc…son los temas favoritos en los que Borges pudo sostener una propuesta estética donde Poesía y Crítica están juntas y a partir de este ensayo podemos afirmar que la crítica literaria en las letras hispanoamericanas, es la literatura que tiene por objeto la literatura. El gran E.R.Curtius, sostenía esta postura que inspiró, en su momento a que GG escribiera sobre Borges. Se intuye acaso que Borges es un ejemplo de literatura sobre la literatura sobre todo por su permanente obsesión por el lenguaje. El lenguaje es el medio para expresar una nueva visión de la realidad. La capacidad expresiva del lenguaje va poniendo de manifiesto, en los textos de Borges, como es que nuestra tradición occidental no ha podido hallar un horizonte de comprensión para el espíritu hispánico. El humor, la ironía y la caricatura son una salida permanente en la que se no hace pensar que el lenguaje es siempre insuficiente pero necesario para acceder al espíritu. Borges aporta imaginación y fantasía a la lengua española contemporánea. España abusó del refranero de Sancho y no ha podido seguir el espíritu de Cervantes sino hasta últimas fechas. Para 1959, en que se publica en Suecia este texto, los alemanes están presentando y publicando libros relacionados con el Lenguaje. La insuficiencia comunicativa del lenguaje y la importancia del papel del intérprete hacían meditar a los filósofos sobre el acceso a la mente, la realidad y el ser. Borges no puede ni quiere afrontar semejante problema, pero se recrea con él haciendo un juego en el que el lenguaje es espejo de una realidad a la que un “escepticismo esencial” le impide afirmar lo que es y lo que nos es ese mundo reflejado. Sólo queda la metáfora para explicar que tal vez la realidad en la que nosotros los humanos nos recreamos es una imagen o conjunto de imágenes con las que podemos representar el universo.

Rafael Gutiérrez Girardot tiene el enorme mérito de poner a un autor hispanoamericano como ejemplo de lo imposible que resultaba para la mejor investigación de Europa cuál es el valor y la dignidad de una obra tan valiosa como era, en ese momento, la obra de este poeta argentino. Este ensayo es a la vez, y por primera vez, crítica y hermenéutica. La pasión por comprender, en este caso la obra de Borges, lo lleva a proponer claves de lectura que buscan ir más allá de lo que los críticos han dicho de Borges.

La metáfora, la conjetura, las citas son recursos literarios en los que GG hace descansar una nueva y más profunda manera de leer a un autor original y maravilloso.

En una entrevista, un poco antes de morir, RGG recuerda:

Yo descubrí a Borges prácticamente en Madrid donde compré los primeros libros. El libro que publiqué sobre Borges en Suecia me mereció su elogio, cuando me decía “Gutiérrez Girardot, mi inventor y mi protector”, porque lo habían atacado mucho en España y Buenos Aires. Borges es para mí la persona más inteligente que he conocido y que he leído. Borges tiene una legibilidad permanente. Cada vez que se lee cualquier libro de Borges, por mucho que se lo haya leído, siempre hay algo nuevo en él.

Nietzsche y la filología clásica (1966)

La filología clásica que se vivió en Alemania como se vivió el Renacimiento en Italia tuvo un cariz religioso. La nueva teología profana desarrollada por los alemanes y los italianos los llevó a rendirle culto al espíritu humano creado a imagen y semejanza del hombre griego y romano. Lo divino en el hombre es la humanitas. Herder es para los alemanes el gran ilustrado y Kant se confía a la modesta razón.

El adjetivo “modest(o) a” es clave para Gutiérrez Girardot.

Ni Dios, ni la inmortalidad, ni lo trascendente están al alcance de la razón. Gutiérrez Girardot está interesado en la figura del N antes del Nacimiento de la tragedia (1872)  Para ello trata de rescatar el contexto de la apuesta alemana por la paideia griega. Goethe, por ejemplo, hizo una forma de vida de este ideal clásico. La máxima potencia creadora siempre será Goethe. Ya no es el ideal de los griegos, es la realidad del espíritu griego, lo que se vivió en Weimar. El acento racional de un Herder pasa ahora al acento estético de las Humanidades. Fue Friedrich August Wolf el primer estudiante alemán que se inscribió en la Universidad de Gotinga para estudiar filología clásica. A finales del XVIII los estudios griegos alemanes también son ciencia y sistematización. Desde entonces la ciencia y la estética -dice GG- se disputan al auténtica comprensión de los orígenes griegos del presente.  Wolf sigue el método de la explicación gramatical exacta. Pero los educadores siguen el método de formar el espíritu moral de los educandos. En esta tensión entre el rigor filosófico-científico y la intuición creativa se debate el primer pensamiento de N. entorno a Apolo y Dionisios.

RGG sigue las clases que recibió de Eugen Fink,  y que luego conoceríamos como libro: La filosofía de Nietzsche (1900) El mérito de GG es el de elaborar un ensayo con las más recientes, en aquel entonces, investigaciones e interpretaciones sobre un pensador polémico e incómodo como quiso que fuera su  propia labor crítica.

N tuvo de maestro a Ritschl el gran filólogo de Bonn. “Para el científico R la crítica del texto fue la piedra de toque de la filología; lo que para la ciencias naturales es el experimento fue para la filología clásica la crítica del texto” (27) A través de R, y ya en Leipzig, N conoce a Wagner y lee a Schopenhauer. Y aunque GG no acepta una influencia directa de estas dos figuras “humanistas”,  sí afirma que le inspiran para trabajar en convertirse en un auténtico Maestro. Por eso, su Zarathustra es “el maestro del eterno retorno”.

El estudio de los griegos lo hace descubrir cuán alejado está de la razón ilustrada y burguesa de su tiempo. La verdadera razón no es lógica, es totalizadora. La razón está más allá de la razón y N intuye que hay que hacer la revolución de esa razón alemana de su tiempo. La obligación de N de comprometerse con el arte, la ciencia, la poesía y la música lo llevan a ser filósofo. Sus bruscos cambios de ánimo y la búsqueda de profundidad y sensibilidad son los ingredientes básicos que GG nos presenta del N de antes del Nacimiento de la tragedia.  En pocas palabras: N es el filósofo de su filología griega.

N les decía a sus jóvenes discípulos en Basilea que uno de los recursos más importantes que permiten entender la tarea de la filología es ser hombre moderno y familiarizarse con Lessing, Winckelmann, Goethe y Schiller. Al sostener su referencia a los alemanes que hicieron posible el retorno a los griegos, GG atribuye la desviada percepción de que se creyera que N se refiriera a un ideal como el que ellos representaban. Pero en realidad lo que quería era acercar a sus discípulos a la forma de vida y vivencia helénica de esos “grandes”. Llama la atención de GG que una cosa son los griegos y otra muy distinta es la forma de vida griega. N quería desentrañar esa forma de vida como experiencia previa al descubrimiento de la reflexión filosófica que heredó Europa:

lo que quería Nietzsche fue una paradoja; lo que logró, una provocación; lo que nunca buscó, una fundamentación de principio, un descubrimiento intelectual o un atisbo científico.” (p.62)

GG piensa que, para no tergiversar la figura y el legado de este personaje, se lo lea como lee un filólogo, es decir aprender a leer entre líneas. Esa es la tarea del crítico, a la que se dedicó el resto de sus días como intelectual. Su único defecto intelectual fue su anticlericalismo resentido (que hasta ahora no entiendo muy bien la causa o el motivo de esta postura tan poco honesta)

 

 

 

 

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